Montar la estructura correcta desde el día uno evita rehacerla —y pagarla— en la ronda. Una startup no es una pyme más: su estructura tiene que estar pensada para que entren inversores.
Llegar a la ronda con los deberes hechos. La due diligence del inversor no es el momento de descubrir que falta documentación.
Entra capital nuevo y con él inversores: hay dilución, reglas que pactar y reporting a partir de ese día.
El trabajo de fondo antes de negociar: cuentas al día, riesgos cuantificados —no solo listados— y un plan financiero defendible.
Informe de situación y plan de corrección
El entregable que empaqueta ese diagnóstico: societario, fiscal y financiero, laboral y ESOP, contratos y propiedad intelectual.
Data room ordenado y completo
Quién tiene qué antes y después de la ronda: dilución por escenario y pool del equipo dimensionado de antemano.
Cap table actualizada y proyectada
Las reglas del juego entre fundadores e inversores, con su encaje fiscal revisado antes de firmar: vesting, arrastre, antidilución y supuestos de salida.
Pacto revisado y su coste fiscal
Empieza el día después de firmar, no cuando lo pide el primer consejo: cierre con fecha fija, caja, margen y desvíos.
Informe periódico a inversores
Financiación que no toca el capital: mismo rigor de expediente, sin ceder porcentaje ni gobernanza.
Las reglas del juego entre fundadores e inversores, con su encaje fiscal revisado antes de firmar: vesting, arrastre, antidilución y supuestos de salida.
Atraer y retener talento sin sorpresas fiscales. Dos instrumentos distintos, con consecuencias distintas para la empresa y para el trabajador.
Cuando escalas, hace falta función financiera
Nos adaptamos a tu fase: si estás constituyendo, montamos la base; si levantas capital, preparamos la ronda; si ya escalas, aportamos función financiera y reporting.
Revisamos tu fase y qué tienes por delante: constituir, levantar capital o escalar con función financiera. Y te decimos qué necesitas para crecer con orden