Hay decisiones que no caben en la asesoría del día a día: una operación sobre la mesa, una contabilidad que no cuadra con la realidad o un proceso que consume horas de tu equipo. Ahí entra un proyecto con alcance, plazo y entregable.
Cómo estructurar la operación antes de ejecutarla: alternativas, coste fiscal de cada una y la que tiene sentido para tu caso.
Informe con la alternativa recomendada y su coste
Qué riesgo hay acumulado en los ejercicios abiertos y qué se puede corregir todavía a tiempo.
Mapa de contingencias y plan de corrección
Revisión fiscal de la sociedad objetivo: contingencias, cuantificación y qué debe quedar cubierto en el contrato.
Informe de due diligence con garantías a exigir
Cuando la contabilidad no refleja el negocio, el problema no se arregla con más detalle: se arregla rehaciéndola con criterio y dejando un modelo de cierre que se sostenga.
El mismo cierre, con la mitad de trabajo manual. Rediseñamos el flujo de información: qué entra, quién lo revisa y en qué momento queda cerrado.
Cuando el proyecto lo exige, acompañamos también el cambio de forma de trabajar del equipo: no sirve automatizar si nadie usa el flujo nuevo.
Acompañamos la operación completa, desde la valoración hasta el cierre. La due diligence es una pieza del camino, no el proyecto entero.
Cada proyecto tiene alcance escrito, plazo y entregable acordados antes de empezar. Sabes qué recibes, cuándo y quién lo firma.
Cada proyecto termina con importes, prioridades y una recomendación explícita. Si el informe no lleva a una decisión, no está terminado.
¿Tu necesidad no encaja exactamente en ninguna línea? Es lo normal: cada proyecto es distinto. Cuéntanos el reto y te decimos si es un proyecto, cómo lo abordaríamos y qué recibirías.